Ingredientes:
- 150 g de galletas tipo Digestive integrales
- 40 g de mantequilla sin sal derretida
- 1 pizca de sal marina
- 600 g de queso crema estilo Philadelphia a temperatura ambiente
- 200 g de yogur griego natural sin azúcar
- 3 huevos grandes L a temperatura ambiente
- 100 g de azúcar de coco
- 15 g de harina de maíz
- 1 cucharadita de extracto de vainilla puro
- 0.5 ralladura de medio limón
Instrucciones:
- Tritura los 150 g de galletas hasta que parezcan arena de playa fina. Mézclalas con los 40 g de mantequilla derretida y la pizca de sal. Presiona esta mezcla en el fondo del molde con la ayuda de un vaso, asegurándote de que los bordes queden bien sellados. Mete la base 10 min en la nevera antes de rellenar para que no se desmorone.
- En un bol amplio, bate los 600 g de queso crema con los 100 g de azúcar de coco. Hazlo despacio, con movimientos envolventes, hasta que no veas grumos. Queremos una textura de seda, no una nube de burbujas.
- Añade los 200 g de yogur griego y la vainilla. Mezcla hasta que el color sea uniforme.
- Introduce los 3 huevos uno a uno. No añadas el siguiente hasta que el anterior esté completamente integrado. Bate lo justo y necesario para que la mezcla se vea homogénea.
- Tamiza los 15 g de harina de maíz sobre la crema y añade la ralladura de limón. Mezcla con la espátula una última vez, asegurándote de llegar al fondo del bol para que no queden depósitos de harina.
- Vierte la mezcla sobre la base de galleta. Lleva al horno precalentado a 170°C durante unos 50 minutos hasta que los bordes estén cuajados y el centro baile un poco.
- Apaga el horno y deja la puerta entreabierta con una cuchara de madera durante 15 minutos. Este descenso gradual de temperatura es el secreto para que no aparezcan grietas.
- Una vez fuera, deja que llegue a temperatura ambiente y luego métela en la nevera al menos 6 horas. La paciencia aquí se paga con una textura que se deshace en la boca.