Ingredientes:
- 1 litro de leche entera
- 200 g de azúcar blanco
- 8 yemas de huevo grandes
- 80 g de almidón de maíz
- 1 rama de canela
- 1 piel de limón (solo la parte amarilla)
- 1 cucharadita de extracto de vainilla
- 600 g de galletas tipo María hojaldrada (3 paquetes de 200g)
- 250 ml de leche para remojar
- 200 g de chocolate negro (60% cacao)
- 200 ml de nata para montar (35% materia grasa)
- 50 g de mantequilla sin sal
Instrucciones:
- En una olla amplia, vierte 750 ml de la leche entera junto con el azúcar, la rama de canela, la piel de limón y la vainilla. Calienta a fuego medio hasta que empiece a humear, pero sin que llegue a hervir con fuerza.
- Mientras la leche se infusiona, mezcla en un bol los 250 ml de leche restantes con el almidón de maíz y las 8 yemas. Bate con energía hasta que no veas ni un solo grumo blanco. Es crucial que la leche esté fría en este paso para que el almidón no se apelmace antes de tiempo.
- Retira la canela y el limón de la leche caliente. Vierte un poco de esa leche en el bol de las yemas para atemperarlas y luego devuelve todo a la olla. Cocina a fuego lento sin dejar de remover con las varillas hasta que espese y veas las primeras burbujas perezosas.
- Prepara un plato con los 250 ml de leche para remojar. Pasa las galletas una a una, sumergiéndolas apenas un segundo por cada lado. Coloca una capa base en el molde, cubriendo todos los huecos.
- Vierte un tercio de la crema pastelera caliente sobre las galletas y extiende con cuidado. Repite el proceso alternando capas de galleta remojada y crema hasta terminar con la última capa de galletas.
- Calienta la nata en un cazo hasta que rompa a hervir. Retira del fuego y añade el chocolate picado y la mantequilla fría. Deja reposar dos minutos y luego remueve desde el centro hacia afuera hasta obtener un espejo oscuro y brillante.
- Vierte la ganache de chocolate sobre la última capa de galletas. Mueve el molde con suavidad para que el chocolate llegue a todos los bordes de forma natural, sin usar espátula si es posible para un acabado más liso.
- Deja que la tarta pierda el calor inicial a temperatura ambiente durante una hora. Luego, métela en la nevera un mínimo de 6 horas, aunque lo ideal es dejarla de un día para otro para que la galleta absorba la humedad justa de la crema.