Ingredientes:

  • 7 chiles guajillo secos, desvenados y sin semillas (aproximadamente 35g)
  • 3 chiles de árbol secos, desvenados y sin semillas (opcional, para más picor) (aproximadamente 5g)
  • 4 tomates rojos medianos (aproximadamente 500g)
  • 1/4 cebolla blanca mediana (aproximadamente 50g)
  • 2 dientes de ajo medianos, pelados
  • 1/2 cucharadita de comino molido
  • 1/4 cucharadita de orégano seco mexicano
  • Sal al gusto
  • Pimienta negra recién molida al gusto
  • 1 cucharada de aceite vegetal
  • 1/4 taza de agua (o más, según la consistencia deseada)

Instrucciones:

  1. Tostar los Chiles: En un comal o sartén seco a fuego medio, tostar ligeramente los chiles (guajillo y de árbol, si lo usas) por ambos lados. ¡Ojo! No quemarlos, sólo unos segundos por lado para realzar su sabor.
  2. Rehidratar los Chiles: Colocar los chiles tostados en una olla pequeña con agua hirviendo. Retirar del fuego, tapar y dejar remojar durante al menos 15 minutos (o hasta que estén blandos).
  3. Tostar los Tomates y la Cebolla: En el mismo comal o sartén, asar los tomates y la cebolla hasta que estén ligeramente quemados por todos lados. Esto les dará un sabor ahumado delicioso.
  4. Licuar los Ingredientes: En la licuadora, colocar los chiles rehidratados (con un poco del agua de remojo), los tomates asados, la cebolla asada, el ajo, el comino, el orégano, sal y pimienta. Licuar hasta obtener una salsa suave.
  5. Freír la Salsa: Calentar el aceite vegetal en una sartén a fuego medio. Verter la salsa licuada en la sartén (¡cuidado con las salpicaduras!). Cocinar durante unos 5-10 minutos, revolviendo ocasionalmente, hasta que la salsa se espese ligeramente y el sabor se concentre. Probar y ajustar la sazón si es necesario.
  6. Enfriar y Servir: Dejar enfriar la salsa antes de servir. Se puede guardar en el refrigerador en un recipiente hermético hasta por una semana.