Ingredientes:
- 8 chiles guajillo secos, sin tallo ni semillas (30g)
- 2 dientes de ajo, pelados (6g)
- 1/4 cebolla blanca mediana, picada (30g)
- 1 cucharadita de orégano seco, preferiblemente orégano mexicano (2g)
- 1/2 cucharadita de comino molido (1g)
- 1/4 taza de aceite vegetal o de oliva (60ml)
- 1 1/2 tazas de caldo de pollo o agua (360ml)
- Sal y pimienta negra recién molida al gusto
Instrucciones:
- Rehidrata los chiles: Tuesta ligeramente los chiles limpios en una olla/sartén a fuego medio. Transfiere rápidamente a un tazón/olla con agua/caldo caliente y remoja hasta que se ablanden.
- Licua los ingredientes: Transfiere los chiles ablandados y el líquido de rehidratación a una licuadora. Agrega el ajo, la cebolla, el orégano y el comino. Licúa hasta que quede completamente suave. Ten cuidado ya que hay líquidos calientes involucrados.
- Sofríe y cocina a fuego lento: Calienta el aceite en una cacerola a fuego medio. Vierte con cuidado la salsa licuada (¡puede salpicar!). Cocina, revolviendo ocasionalmente, hasta que la salsa espese ligeramente y los sabores se mezclen. Si la salsa está demasiado espesa, agrega más caldo/agua.
- Sazona y ajusta: Sazona con sal y pimienta al gusto. Cocina a fuego lento durante otros 5-10 minutos para permitir que los sabores se desarrollen por completo. Agrega azúcar para equilibrar cualquier amargor si es necesario.
- Enfría y guarda: Deja que la salsa se enfríe un poco antes de servir. Guarda en un recipiente hermético en el refrigerador hasta por 5 días o en el congelador hasta por 2 meses.