Ingredientes:

  • 1/4 taza de chiles de árbol secos (unos 20-25 chiles), sin tallo ni semillas (aproximadamente 15 gramos)
  • 2 dientes de ajo grandes, sin pelar (aproximadamente 10 gramos)
  • 2 tomates rojos medianos (jitomates), aproximadamente 300 gramos
  • 1/4 cebolla blanca mediana, aproximadamente 50 gramos
  • 1/2 taza de agua (120 ml)
  • 1 cucharadita de sal (5 gramos)
  • 1/4 cucharadita de comino molido (opcional) (1 gramo)
  • 1 cucharada de aceite vegetal (15 ml)

Instrucciones:

  1. Calentar el sartén a fuego medio. Tostar los chiles y el ajo, revolviendo constantemente, hasta que los chiles estén fragantes y ligeramente tostados (unos 2-3 minutos). ¡Cuidado de no quemarlos!
  2. Agregar los tomates y la cebolla al sartén. Tostar hasta que la piel de los tomates esté ennegrecida y la cebolla esté suave (unos 5-7 minutos).
  3. Colocar los chiles en un tazón con agua caliente durante unos 10 minutos para que se ablanden.
  4. Retirar la piel quemada de los tomates y el ajo. Colocar los chiles escurridos, los tomates, el ajo, la cebolla, la sal, el comino (si se usa) y el agua en la licuadora. Licuar hasta obtener una salsa suave.
  5. Calentar el aceite en el mismo sartén. Verter la salsa en el sartén y cocinar a fuego bajo durante unos 5 minutos, revolviendo ocasionalmente. Esto ayuda a que los sabores se mezclen.
  6. Probar y ajustar la sal si es necesario. ¡Listo!