Ingredientes:

  • 400g de pasta Rigatoni de sémola de trigo duro
  • 150g de Guanciale cortado en tiras de 1cm
  • 400g de tomates pelados enteros San Marzano triturados a mano
  • 75g de queso Pecorino Romano recién rallado
  • 50ml de vino blanco seco
  • 1 cucharadita de copos de peperoncino
  • Sal marina al gusto para el agua de la pasta
  • Pimienta negra recién molida al gusto

Instrucciones:

  1. Corta el guanciale en tiras uniformes de 1cm de grosor. Nota: La uniformidad asegura que todos los trozos alcancen el punto crujiente al mismo tiempo.
  2. Coloca el guanciale en una sartén grande fría y enciende el fuego medio bajo. Cocina hasta que la grasa esté transparente y la carne dorada.
  3. Vierte el vino blanco seco para desglasar. Raspa el fondo con una espátula de madera hasta que los trozos caramelizados se disuelvan en el líquido.
  4. Añade los tomates San Marzano triturados manualmente y el peperoncino. Baja el fuego y deja que burbujee suavemente.
  5. Cocina la salsa durante 10-15 minutos hasta que el aceite rojizo del guanciale suba a la superficie.
  6. Hierve los rigatoni en agua con sal. Sácalos 1 minuto antes de lo que dice el paquete; deben estar muy firmes.
  7. Pasa la pasta a la sartén con unas pinzas, arrastrando un poco de agua. Nota: No tires el agua de cocción todavía.
  8. Añade el Pecorino Romano y un chorrito de agua de pasta. Saltea con movimientos circulares enérgicos hasta que se forme una crema brillante.
  9. Termina con pimienta negra recién molida. Sirve en platos precalentados para que la emulsión no se corte por el choque térmico.