Ingredientes:

  • 3 yemas de huevo grandes
  • 200g de mantequilla sin sal
  • 1 cucharada sopera de zumo de limón fresco
  • 1 pizca de sal fina
  • 1 pizca de pimienta blanca o cayena
  • 1 cucharadita de agua tibia

Instrucciones:

  1. Derrite la mantequilla a fuego muy bajo hasta que veas los sólidos blancos en el fondo. Usa solo el líquido dorado superior para una textura más limpia.
  2. En un bol al baño maría, bate las yemas con la cucharadita de agua tibia hasta que la mezcla doble su volumen y esté espumosa.
  3. Sigue batiendo hasta que veas el fondo del bol al pasar la varilla. La consistencia debe ser de crema ligera.
  4. Retira el bol del calor y añade la mantequilla clarificada en un hilo finísimo mientras bates sin parar.
  5. Continúa integrando la mantequilla hasta que la salsa esté espesa y brillante.
  6. Incorpora la cucharada de zumo de limón, la sal y la pimienta blanca. Prueba para calibrar el equilibrio.
  7. Si no la usas de inmediato, coloca el bol en un lugar tibio (no caliente). La salsa debe estar fluida pero firme.
  8. Vierte sobre tu plato principal mientras aún conserva su calor residual.