Ingredientes:
- 3 yemas de huevo grandes
- 200g de mantequilla sin sal
- 1 cucharada sopera de zumo de limón fresco
- 1 pizca de sal fina
- 1 pizca de pimienta blanca o cayena
- 1 cucharadita de agua tibia
Instrucciones:
- Derrite la mantequilla a fuego muy bajo hasta que veas los sólidos blancos en el fondo. Usa solo el líquido dorado superior para una textura más limpia.
- En un bol al baño maría, bate las yemas con la cucharadita de agua tibia hasta que la mezcla doble su volumen y esté espumosa.
- Sigue batiendo hasta que veas el fondo del bol al pasar la varilla. La consistencia debe ser de crema ligera.
- Retira el bol del calor y añade la mantequilla clarificada en un hilo finísimo mientras bates sin parar.
- Continúa integrando la mantequilla hasta que la salsa esté espesa y brillante.
- Incorpora la cucharada de zumo de limón, la sal y la pimienta blanca. Prueba para calibrar el equilibrio.
- Si no la usas de inmediato, coloca el bol en un lugar tibio (no caliente). La salsa debe estar fluida pero firme.
- Vierte sobre tu plato principal mientras aún conserva su calor residual.