Ingredientes:

  • 500 g de harina de trigo común
  • 125 ml de aceite de oliva virgen extra
  • 125 ml de vino blanco seco
  • 10 g de anís en grano (matalahuva)
  • 10 g de sésamo o ajonjolí
  • 5 g de sal
  • Piel de limón y naranja (solo la parte coloreada, evita lo blanco)
  • 250 g de miel pura
  • 2 cucharadas de agua
  • 300 ml de aceite para freír

Instrucciones:

  1. Aromatizar el aceite. Calienta los 125 ml de aceite de oliva con las pieles de limón y naranja. Cuando estén doradas, retíralas y añade el anís y el sésamo. Apaga el fuego.
  2. Preparar la base seca. En un bol grande, pon la harina con la sal en forma de volcán.
  3. Integrar líquidos. Vierte el aceite aromatizado (tibio) y el vino blanco en el centro de la harina.
  4. Amasado inicial. Mezcla con una cuchara de madera hasta que puedas usar las manos. Amasa unos 10 minutos hasta que la masa sea suave y no se pegue.
  5. Reposo obligatorio. Tapa la masa con un paño limpio y deja que descanse 1 hora.
  6. Estirado extremo. Toma porciones de masa y estíralas con el rodillo. Deben quedar muy finas, casi como un pergamino.
  7. Corte y forma. Corta cuadrados de unos 5 cm. Dobla dos esquinas opuestas hacia el centro, presionando fuerte la unión.
  8. Fritura controlada. Calienta el aceite de freír y cocina los dulces por tandas hasta que estén dorados y suenen huecos al tocarlos.
  9. Preparar el baño. Calienta la miel con las 2 cucharadas de agua hasta que hierva suavemente.
  10. Enmelado final. Pasa cada pieza por la miel caliente unos segundos y deja escurrir en una rejilla.