Ingredientes:

  • 800 g de muslos y contramuslos de pollo (con piel)
  • 10 g de sal fina
  • 5 g de pimienta negra molida
  • 5 g de ajo en polvo
  • 200 g de harina de trigo común
  • 50 g de almidón de maíz
  • 5 g de pimentón dulce
  • 2 g de sal
  • 1 huevo grande
  • 100 ml de leche entera

Instrucciones:

  1. Limpia las piezas de pollo y sécalas muy bien con papel absorbente. Nota: La humedad es el enemigo del crujido.
  2. Esparce la sal, la pimienta y el ajo en polvo sobre la carne, asegurando que cubras cada pliegue de la piel.
  3. En un bol, mezcla la harina, el almidón y el pimentón hasta que el color sea uniforme.
  4. En otro recipiente, bate el huevo con la leche entera hasta que no haya grumos.
  5. Pasa cada pieza de pollo por la mezcla de harina y sacude el exceso con un golpe suave.
  6. Sumerge la pieza en el ligue de huevo y leche, cubriéndola totalmente.
  7. Devuelve el pollo a la harina presionando firmemente con las manos para crear escamas y relieves. Nota: Esos relieves son los que se vuelven más crujientes.
  8. Calienta el aceite a 170°C y fríe las piezas en tandas pequeñas hasta que el color sea caoba dorado (aproximadamente 15-20 min por tanda).
  9. Retira las piezas y colócalas sobre una rejilla.
  10. Deja reposar 5 minutos hasta que los jugos internos se estabilicen antes de servir.