Ingredientes:

  • 500 gramos de chiles frescos (jalapeño, serrano, guajillo, ancho, chipotle, habanero, etc.)
  • Opcional: 1 cucharada de sal gruesa
  • Opcional: 1 cucharadita de comino molido
  • Opcional: 1 cucharadita de orégano mexicano seco

Instrucciones:

  1. Lávate las manos y ponte los guantes. Lava los chiles cuidadosamente. Corta los tallos de los chiles. Opcional: Si quieres reducir el picante, retira las semillas y las venas. Corta los chiles en rodajas o trozos más pequeños.
  2. Con Deshidratador: Coloca los chiles en una sola capa en las bandejas del deshidratador. Deshidrata a 57°C (135°F) durante 4-12 horas, o hasta que estén completamente secos y quebradizos. En el Horno: Precalienta el horno a la temperatura más baja posible (idealmente alrededor de 65-93°C / 150-200°F). Coloca los chiles en una bandeja para hornear cubierta con papel pergamino. Deja la puerta del horno ligeramente entreabierta para que escape la humedad. Deshidrata durante 4-8 horas, o hasta que estén completamente secos. Revísalos cada hora para que no se quemen. Al Sol (Método Tradicional): Extiende los chiles en una superficie limpia y seca, protegida del polvo y los insectos. Déjalos secar al sol directo durante varios días, volteándolos diariamente.
  3. Una vez que los chiles estén completamente secos y quebradizos, déjalos enfriar por completo. Coloca los chiles secos en el molinillo de café/especias. Muele hasta obtener un polvo fino. Añade la sal, el comino y el orégano si lo deseas y muele brevemente para mezclar.
  4. Guarda el chile en polvo en un recipiente hermético, en un lugar fresco, oscuro y seco. ¡Así se mantendrá fresco por hasta un año!