Ingredientes:
- 2 tazas (60g) de hojas frescas de albahaca, compactadas (preferiblemente albahaca Genovesa)
- 1/4 taza (35g) de piñones, tostados ligeramente
- 2-3 dientes de ajo, pelados
- 1/2 taza (50g) de queso parmesano rallado, preferiblemente Parmigiano-Reggiano
- 1/4 taza (25g) de queso Pecorino Sardo rallado (se puede sustituir con más parmesano si no está disponible)
- 1/2 taza (120ml) de aceite de oliva virgen extra, de alta calidad
- Sal y pimienta negra recién molida al gusto
- 1-2 cucharadas de agua caliente, según sea necesario para ajustar la consistencia (opcional)
Instrucciones:
- Tostar los piñones (opcional): En una sartén seca a fuego medio, tostar los piñones hasta que estén ligeramente dorados y fragantes, removiendo constantemente. ¡Cuidado, se queman fácilmente! Retirar del fuego y dejar enfriar completamente.
- Combinar los ingredientes secos: En el procesador de alimentos, combinar las hojas de albahaca, los piñones tostados, el ajo, el queso parmesano y el queso Pecorino Sardo.
- Procesar hasta obtener una pasta gruesa: Pulsar la mezcla hasta que se forme una pasta gruesa. No procesar demasiado; se busca algo de textura.
- Verter lentamente el aceite de oliva: Con el procesador de alimentos en marcha, verter lentamente el aceite de oliva hasta que se forme un pesto suave y emulsionado.
- Sazonar al gusto: Sazonar con sal y pimienta negra recién molida al gusto.
- Ajustar la consistencia (opcional): Si el pesto está demasiado espeso, añadir agua caliente, una cucharada a la vez, hasta alcanzar la consistencia deseada.
- Almacenar: Transferir el pesto a un recipiente hermético. Presionar un trozo de film transparente directamente sobre la superficie del pesto para evitar que se oxide. Refrigerar hasta por 5 días o congelar para un almacenamiento más prolongado.