Ingredientes:

  • 400g de Spaghetti de grano duro
  • 40g de sal marina para el agua de cocción
  • 800g de tomates pelados enteros triturados a mano
  • 4 dientes de ajo grandes laminados finamente
  • 3 chiles rojos secos (peperoncino)
  • 3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra

Instrucciones:

  1. Infusión inicial: En una sartén amplia y fría, coloca el aceite de oliva, el ajo laminado y los chiles secos rotos. Enciende el fuego a nivel medio bajo. Nota: Empezar en frío evita que el ajo se queme por fuera antes de soltar su sabor.
  2. Dorado controlado: Cocina lentamente hasta que el ajo tome un color dorado pálido. Si ves que se oscurece demasiado rápido, aparta la sartén del fuego unos segundos.
  3. Adición del tomate: Añade los tomates triturados manualmente. Sube el fuego a medio y deja que la salsa burbujee con alegría.
  4. Reducción de la salsa: Mantén el hervor suave durante unos 8-10 minutos hasta que veas que el aceite se separa ligeramente en los bordes.
  5. Hervido de la pasta: Mientras la salsa reduce, cuece los spaghetti en el agua con sal. Sácalos 1 minuto antes de lo que indica el paquete.
  6. Transferencia directa: Con las pinzas, pasa la pasta a la sartén. No la escurras en un colador; queremos ese goteo de agua de cocción.
  7. La emulsión mágica: Añade un cucharón extra del agua de la pasta a la sartén. Sube el fuego al máximo.
  8. Mantecatura: Saltea vigorosamente durante 60 segundos hasta que la salsa se vuelva brillante y se pegue a la pasta.
  9. Toque final: Retira del fuego inmediatamente. No cocines el perejil; agrégalo picado ahora para que mantenga su color verde vibrante. Recuerda que el punto exacto de la pasta es al dente. Si tienes dudas sobre la técnica tradicional, puedes echar un ojo a mi [Receta Carbonara Auténtica](https://es.kitchen20.com/recipes/autentica-carbonara-romana/), donde la gestión del tiempo y el calor es igual de crítica para no arruinar el plato.