Ingredientes:

  • 500 ml de leche entera
  • 100 g de azúcar blanca
  • 4 yemas de huevo grandes
  • 12.5 g de maicena/fécula de maíz
  • 1 trozo de piel de limón
  • 1 ramita de canela
  • Azúcar blanca para espolvorear

Instrucciones:

  1. Calentar la leche con el azúcar, la piel de limón y la canela en el cazo a fuego medio. Llevar a ebullición suave y cocinar a fuego bajo durante 2 minutos. Retirar del fuego y dejar infusionar 15 minutos.
  2. Mientras tanto, en el bol, batir las yemas con un chorrito de leche (de los 500ml) y la maicena hasta que estén bien integradas y sin grumos.
  3. Retirar la piel de limón y la canela de la leche infusionada. Verter la leche caliente sobre la mezcla de yemas, poco a poco y sin dejar de remover para evitar que las yemas se cocinen.
  4. Pasar la mezcla de nuevo al cazo a través de un colador. Cocinar a fuego bajo, removiendo constantemente con una cuchara de madera, hasta que la crema espese y nape la cuchara (unos 5-8 minutos). ¡Ojo, que no hierva!
  5. Verter la crema en las cazuelitas de barro. Cubrir con film transparente directamente sobre la superficie de la crema para evitar que se forme una costra. Dejar enfriar a temperatura ambiente y luego refrigerar durante al menos 2 horas, o hasta que estén bien frías.
  6. Justo antes de servir, retirar el film transparente. Espolvorear una capa uniforme de azúcar sobre cada crema. Caramelizar el azúcar con un soplete de cocina hasta obtener una capa crujiente y dorada. Si no tienes soplete, puedes usar una pala de quemar o el grill del horno (vigilando que no se queme la crema).