Ingredientes:
- 250 g de harina de trigo común
- 125 ml de agua tibia
- 60 ml de aceite de oliva virgen extra
- 10 g de levadura fresca de panadero (o 3 g de levadura seca)
- 5 g de sal
- 1 rulo de queso de cabra (aprox. 200g)
- 300 g de calabaza
- Aceite de oliva virgen extra (para rociar)
- Sal y pimienta negra recién molida
- Orégano seco
- Tomillo seco
- Miel (opcional)
Instrucciones:
- En un bol, mezcla la harina, la sal y la levadura (si es seca). Si usas levadura fresca, disuélvela en el agua tibia primero.
- Añade el aceite de oliva y el agua (con la levadura disuelta, si la usaste) a la harina. Mezcla con una espátula hasta que se forme una masa pegajosa.
- Pasa la masa a una superficie enharinada y amasa durante 4-5 minutos hasta que quede suave y elástica.
- Forma una bola con la masa, colócala en un bol ligeramente aceitado, cúbrela con un paño húmedo y deja que repose durante al menos 30 minutos.
- Mientras la masa reposa, pela y corta la calabaza en láminas finas. Corta el queso de cabra en rodajas de aproximadamente 1 cm de grosor.
- En un bol, mezcla las láminas de calabaza con aceite de oliva, sal, pimienta, orégano y tomillo.
- Precalienta el horno a 230ºC. Divide la masa en dos y estira cada porción sobre una superficie enharinada hasta obtener una forma alargada.
- Coloca la masa estirada sobre una bandeja de horno cubierta con papel de horno. Distribuye las láminas de calabaza y las rodajas de queso de cabra sobre la masa.
- Hornea en la parte central del horno durante 15-20 minutos, o hasta que la masa esté dorada y el queso ligeramente fundido.
- Una vez fuera del horno, riega con un hilito de miel si te apetece un contraste dulce-salado.