Ingredientes:

  • 1 taza (240 ml) de agua
  • 1 taza (120 g) de harina de trigo común (todo uso)
  • 1/4 cucharadita (1 g) de sal
  • Aceite vegetal (girasol o oliva suave) suficiente para freír (aproximadamente 2-3 tazas / 500-700 ml)
  • Azúcar granulada, para rebozar (opcional: canela molida mezclada con el azúcar)

Instrucciones:

  1. Calienta abundante aceite en la sartén o freidora a fuego medio-alto (alrededor de 175°C / 350°F). Ten a mano el papel absorbente.
  2. En el cazo, mezcla el agua y la sal y lleva a ebullición a fuego medio.
  3. Retira el cazo del fuego y añade toda la harina de golpe.
  4. Remueve vigorosamente con la cuchara de madera hasta obtener una masa homogénea y sin grumos. Debe despegarse de las paredes del cazo.
  5. Deja que la masa se enfríe un poco (lo suficiente para que no te quemes) e introdúcela en la churrera con la boquilla de estrella.
  6. Presiona la churrera para extruir los churros directamente sobre la sartén con el aceite caliente, cortándolos con unas tijeras o cuchillo a la longitud deseada (unos 10-15 cm). Fríe unos pocos a la vez para que no se peguen y baje la temperatura del aceite.
  7. Fríe los churros hasta que estén dorados y crujientes por todos lados, dándoles la vuelta con las pinzas para que se cocinen uniformemente.
  8. Retira los churros del aceite con las pinzas y colócalos sobre el papel absorbente para eliminar el exceso de grasa. Inmediatamente después, rebózalos en azúcar (mezclada con canela, si lo deseas).
  9. Sirve los churros calientes, ¡lo antes posible! ¡Acompañados de chocolate, mejor que mejor!