Ingredientes:
- 1 taza (240 ml) de agua
- 1 taza (120 g) de harina de trigo común (todo uso)
- 1/4 cucharadita (1 g) de sal
- Aceite vegetal (girasol o oliva suave) suficiente para freír (aproximadamente 2-3 tazas / 500-700 ml)
- Azúcar granulada, para rebozar (opcional: canela molida mezclada con el azúcar)
Instrucciones:
- Calienta abundante aceite en la sartén o freidora a fuego medio-alto (alrededor de 175°C / 350°F). Ten a mano el papel absorbente.
- En el cazo, mezcla el agua y la sal y lleva a ebullición a fuego medio.
- Retira el cazo del fuego y añade toda la harina de golpe.
- Remueve vigorosamente con la cuchara de madera hasta obtener una masa homogénea y sin grumos. Debe despegarse de las paredes del cazo.
- Deja que la masa se enfríe un poco (lo suficiente para que no te quemes) e introdúcela en la churrera con la boquilla de estrella.
- Presiona la churrera para extruir los churros directamente sobre la sartén con el aceite caliente, cortándolos con unas tijeras o cuchillo a la longitud deseada (unos 10-15 cm). Fríe unos pocos a la vez para que no se peguen y baje la temperatura del aceite.
- Fríe los churros hasta que estén dorados y crujientes por todos lados, dándoles la vuelta con las pinzas para que se cocinen uniformemente.
- Retira los churros del aceite con las pinzas y colócalos sobre el papel absorbente para eliminar el exceso de grasa. Inmediatamente después, rebózalos en azúcar (mezclada con canela, si lo deseas).
- Sirve los churros calientes, ¡lo antes posible! ¡Acompañados de chocolate, mejor que mejor!