Ingredientes:

  • 800g de lomo de bacalao desalado y seco
  • 300ml de aceite de oliva virgen extra (Arbequina)
  • 4 dientes de ajo laminados
  • 2 guindillas secas (cayena)

Instrucciones:

  1. Aromatización: Pon los 300ml de aceite en la cazuela a fuego medio bajo. Añade los 4 ajos laminados y las 2 guindillas. Cocina hasta que los ajos bailen y estén dorados. Retíralos con una espumadera y resérvalos; ahora el aceite tiene toda el alma del plato.
  2. Confitado: Coloca los 800g de lomo de bacalao con la piel hacia arriba en el aceite templado. El fuego debe estar al mínimo absoluto. Cocina durante unos 10 minutos. Verás que empiezan a salir unas bolitas blancas del pescado: ¡es la gloria bendita (gelatina)! Sabrás que está listo cuando el lomo se note firme pero tierno al tacto.
  3. El Truco del Reposo: Saca los lomos a un plato y deja que escurran el exceso de suero y gelatina ahí mismo. No tires ese líquido. Deja que el aceite de la cazuela baje un poco de temperatura durante 5 minutos.
  4. Emulsión Maestra (Pil Pil): Añade el líquido que ha soltado el bacalao en el plato a la cazuela. Ahora, con un colador o haciendo movimientos circulares constantes con la cazuela, empieza a batir el aceite. Verás cómo, por arte de magia, se vuelve una salsa amarillenta y espesa. Continúa hasta que parezca una crema sedosa.
  5. Acabado: Vuelve a introducir los lomos de bacalao en la salsa, esta vez con la piel hacia abajo para que se calienten. Baña el pescado con la salsa usando una cuchara. Decora con los ajos y las guindillas que reservaste al principio. Sirve inmediatamente antes de que el aceite se separe.